domingo, 12 de enero de 2014

La mano


Esta chiquita que nos cruzamos en el MoMA de NY, dibujaba a mano alzada su copia de El Grito, con una facilidad y una destreza que pocas veces vi en mi vida. No tendría más de 10 años, y creo que todos nos quedamos más sorprendidos mirándola dibujar a ella que mirando el cuadro de Munch.

Es uno de mis recuerdos favoritos del viaje que hice en 2012. Creo que tiene que ver con que me hizo recordar que todos tenemos pasiones y aptitudes que nos sirven para darle un rumbo a la vida, y que si nos distraemos con otras boludeces y llenamos la vida de basura momentánea y auto-consumible, terminamos viviendo años vacíos.

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