miércoles, 12 de marzo de 2014

35

El domingo cumplí 35 años y nada cambió. Creo que de chica creía que a los 35 la vida te daba algún tipo de vuelco o que ya eras una señora o algo así. Me acuerdo cuando, a los 15 más o menos, conocí a la nueva novia de un tío. Ella tenía 30 y algo y usaba jeans y converse y yo me prometí que iba a ser tan cool como ella cuando llegara a su edad. Hoy uso jeans pero las converse están enterradas en el placard desde hace dos años más o menos. No es que las desprecie ni que sienta que no están a la altura de mi edad, pero inconscientemente las fui dejando en abandono, a favor de plataformas, sandalias y ojotas.

Decía que cumplí 35 y no pasó nada. Tuve los llamados y mensajes y posteos en el muro de Facebook de gente que me quiere, que se acuerda o que Facebook le dice "che, mirá que hoy cumple años Pau, tá bien que no la ves hace 5 años, o 20, o casi ni la conocés, pero copate dejale un feliz cumple". Yo feliz, con todos, con los de gente cercana y con los de gente que no conozco casi. Es lindo ser centro de atenciones y saludos y esas cosas.

Algo sí cambió este año, ahora que lo pienso. Todos los años, desde que tengo memoria, festejo mi cumpleaños. Todos. En la primaria y en la secundaria, era el reencuentro con los compañeros que no habíamos visto durante el verano. En la facultad era inaugurar el año. En éstas épocas, era una excusa para ver gente que quiero y que, asumo, también me quiere lo suficiente como para venirse hasta casa aunque sea a brindar y comerse un sanguchito de jamón y queso.

Este año, en cambio, decidí no festejar. Tal vez sea el comienzo de 35 años de no festejos. No sé. La posta es que muchos de los que yo quiero que estén, no van a estar. Y, además, los 35 vinieron cargados de una fiaca incontrolable. No quiero festejar. No me parece necesario. Capaz me contagié de Gastón, que pasa sus cumpleaños como cualquier otro día. Capaz está bien relajarse un poco y no hacer cosas obligada.

Mi festejo vino de antemano, con un viaje a La Rioja:


1 comentario:

Marian dijo...

Yo banco el no festejo pero después me de una tristeza infinita que se me va gracias a que mis amigos me convencen de festejar. Verlos a todos, que tan bien me hace.
:)